"La tristeza que mora en el corazón del destierro,
nos lleva a algunos de nosotros
a remontar el rio del tiempo,
hasta cuando fuimos felices
en Cordoba y en Toledo"

sábado, 13 de diciembre de 2008

Una investigación genética en España


El 30% de los españoles tiene huella genética de su origen judío o magrebí

JAVIER SAMPEDRO - Madrid - 05/12/2008

Los historiadores no creen que España albergara a más de 400.000 judíos sefardíes en 1492, y encima los Reyes Católicos expulsaron ese año a casi la mitad. También en 1609 fueron desterrados cientos de miles de moriscos, a los que se suponía últimos herederos de los siete siglos de reinado musulmán en la península. Pero los cromosomas cuentan otra historia. Nada menos que el 20% de la población ibérica actual desciende de sefardíes. Y otro 11%, de norteafricanos. Si ambos siguen aquí, es que nunca se marcharon.

El estudio revela "un alto nivel de conversión", según sus autores

Los cromosomas africanos se concentran en el oeste peninsular

Los estudios genéticos se han aplicado hasta ahora a los grandes flujos migratorios prehistóricos, pero aún hay mucho margen para ampliar su resolución -estudiando a más personas en cada zona geográfica- e iluminar episodios más recientes, como las invasiones, migraciones y otros movimientos de población registrados en la historia.

En la Península han coincidido durante largos periodos históricos dos poblaciones, los musulmanes norteafricanos y los judíos sefardíes, que tienen unos orígenes geográficos muy distintos, y que por ello pueden rastrearse fácilmente con marcadores genéticos como los asociados al cromosoma Y. Como sólo se transmite por línea paterna, su rastro no se diluye con el paso de los milenios.

Un consorcio de científicos británicos, españoles, portugueses, franceses e israelíes ha analizado a 1.140 hombres de 18 poblaciones de la península y las Islas Baleares. El resultado es una proporción más alta de lo esperado de personas con ancestros norteafricanos (11%), y sobre todo de judíos sefardíes (20%).

Estos datos revelan, según los autores, "un alto nivel de conversión, voluntaria o forzosa, impulsada por episodios históricos de intolerancia social y religiosa, y que condujo a la integración de los descendientes". Los resultados se presentan hoy en el American Journal of Human Genetics.

Los 15 kilómetros de agua del Estrecho de Gibraltar nunca han sido un buen aliado de la pureza racial ibérica. El primer contacto registrado históricamente fue el cruce desde Marruecos de un ejército árabe y bereber en el 711. Los ocupantes conquistaron la mayor parte de la península en cuatro años y la controlaron durante más de cinco siglos.

La población de la península antes del 711 era de unos siete u ocho millones de personas, y unos 200.000 visigodos constituían la clase dominante. Las fuerzas invasoras no sumaban más de 10.000 o 15.000 personas inicialmente. La islamización fue rápida, pero la tendencia de los historiadores ha sido atribuirla a la conversión de los pobladores anteriores.

Los judíos ya estaban en la península antes del 711. Muchos llegaron desde Oriente Próximo, como ciudadanos libres o esclavos romanos, tras la derrota de Judea en el año 70. Su población se estimaba en unos 400.000 en 1492, cuando 160.000 fueron expulsados por los Reyes Católicos. Se supone que la población actual de sefardíes en todo el mundo es de unos dos millones de personas. Pero sólo los descendientes españoles de sefardíes, según los nuevos datos, suman ocho millones.

No hay evidencia de un gradiente sur-norte en los cromosomas norteafricanos. Más bien hay una divisoria entre el oeste (alta frecuencia) y el este (baja): la ascendencia norteafricana va de 0% en los Pirineos al 20% en Galicia y el 22% en Castilla noroccidental. Andalucía tiene uno de los índices más bajos. Esto cuadra con las expulsiones de moriscos ordenadas por Felipe III en 1609, que diezmaron los guetos de Valencia y Andalucía, pero poco pudieron hacer contra las dispersas e integradas poblaciones de Extremadura y Galicia.

Los cromosomas de origen sefardí, siendo de una época más remota, aparecen distribuidos por el territorio de forma homogénea, con la excepción del noreste de Castilla, Cataluña y los Pirineos, donde su frecuencia es muy baja.

Fuente:  El País


Relacionado:

El español "puro" tiene de todo
02-01-2009

Composición genética de los seres humanos comprende una infinidad de marcadores que no se borran con el paso de los años, ni de los siglos, y que son la prueba de flujos migratorios y mezclas. En el caso concreto de los españoles y los portugueses, es decir, de la población de la Península Ibérica, hay 70% de europeos, 20% de sefardí y 10% de norafricano. (Fuente: BBC)

Francesc Calafell, profesor de genética de la Universidad Pompeu Fabra, y co autor del estudio sobre el legado genético de la diversidad religiosa y la intolerancia, no es de extrañar que en el mapa genético del español existieran trazas de musulmanes de África del Norte y de judíos sefardí.

"Lo que sí nos sorprendió fue su distribución geográfica, pues vemos menos el componente norafricano en el este y más en el oeste de la península. En particular, nos llamó la atención que hayamos encontrado una proporción tan baja en Andalucía oriental, en lo que fue el antiguo reino de Granada", le explica a BBC Mundo.

Calafell, en su estudio, quiso describir la diversidad del linaje genético en el cromosoma Y -que define la masculinidad y tiene una estructura geográfica muy marcada- de la península a partir de 1.200 individuos y compararlos con las características del cromosoma Y de los sefardí y norafricanos.

"Se trata de españoles y portugueses (no emparentados) a quienes les pedíamos el lugar de nacimiento de sus antepasados. Queríamos eventos más antiguos a los movimientos recientes de migraciones y fijándonos en el origen de los abuelos quitamos éste ruido", agrega.

Disgregación y conversión en vez de expulsión

Para entender el resultado del trabajo de Calafell, habría que remontarse al reinado de Isabel la Católica, tiempo de cruzadas, descubrimientos y expulsiones.

En 1492, la reina de Castilla decretó la expulsión de los judíos y permitió la estancia de los musulmanes, sólo por un decenio más.

"Pero no todos (los judíos) se fueron, de acuerdo a éstos resultados, muchos se quedaron y se convirtieron al cristianismo", ésta es la explicación que el investigador tiene de que en la composición genética del español haya un 20% de sefardí.

En cuanto a los musulmanes, con la reconquista de Granada, también en 1492, a la población local se le permitió continuar practicando el Islam. "Pero a mediados del siglo XVI, se dan las revueltas moriscas y el resultado es que parte de esa población es expulsada hacia el norte de África y otra parte es deportada y dispersada", continúa Calafell.

Así, en el mapa genético se encuentra una mayor concentración de componente musulmán en Galicia, Asturias, León y Extremadura que en Andalucía oriental, a pesar de su proximidad geográfica con el continente africano.

"Revolucionario"

"Porque ha roto tópicos, porque se tenía la idea de que habían venido muchos moros, muchos árabes, a España y que por tanto nosotros, los españoles actuales, éramos descendientes de estos árabes. Se hacían algunas excepciones, se decía 'el norte no tanto, el sur mucho más'", le explica a BBC Mundo la académica especializada en el estudio de la cultura musulmana.

En otras palabras, el estudio genético demuestra que la época de ocupación musulmana en la Península Ibérica, más que de conquista fue de penetración del islamismo.

"En aquella época, el imperio visigodo estaba en una decadencia enorme. La sociedad hispánica estaba desecha y prácticamente no tenía gobierno", aclara Bramon. "Estos súbditos dijeron 'viene gente de afuera y posiblemente será mejor'. Y fue mejor porque la cultura mejoró".

La profesora agrega que para cuando llega la victoria de los cristianos en las cruzadas, los musulmanes contra quienes pelearon eran ibéricos cuyas familias habían adoptado el Islam. No eran norafricanos, al menos no en su mayoría.

"Por lo tanto es lógico que el remanente sanguíneo o étnico del resultado fuera el ibérico".

La religión no va en la sangre

En cuanto a los judíos, Bramon coincide con Calafell. "Estas cifras son la confirmación fueron relativamente pocos los expulsados, porque el resultado del ADN nos dice que hay un tanto por ciento importante de judíos".

Para los expertos hay otra conclusión. Y es que la religión y/o la cultura no va en la sangre, ni en las características físicas o genéticas del individuo y que cuando se habla de limpieza étnica, se está expulsando o exterminando a un individuo que tiene la misma composición genética que su adversario, pero con ideología distinta.

"(Este estudio) es simplemente un ejercicio de introspección que puede ser interesante ver cómo somos el resultado de nuestra historia. También a veces pone en relieve algunos eventos de nuestra historia que son poco conocidos o incluso se han querido ocultar", comenta Calafell.

"En todo el siglo XVI hay esta preocupación por la limpieza de la sangre, por poder demostrar que uno era castellano viejo y pareciera que todavía hay gente anclada en ese siglo, y no se puede barrer debajo de la alfombra, por mucha limpieza étnica que trate de hacerse".


Relacionados

Un estudio genético revela que uno de cada cinco españoles tiene ascendencia judía y uno de cada 10 tiene genes heredados de los habitantes del Norte de África.


Los sefardíes en nuestra historia

Los genes de los españoles

No hay comentarios: